TRABAJO Y PRODUCCION
El modelo de trabajo de los colonos alemanes-brasileros se basaba en una explotación agro-ganadera familiar, caracterizada por la diversificación de cultivos y el empleo de técnicas agrícolas primitivas (machete, azada, arado a tracción animal), cuya producción era destinada en principio al consumo de la familia, cuyos excedentes eran entregados en los almacenes locales a cambio de otras mercaderías, no producidas en la esfera domestica.
Con respecto al uso de la mano de obra familiar, existía una gran valoración de la autonomía y la capacidad de trabajo como rasgo étnico, lo que explica la gran resistencia de los colonos a contratar mano de obra externa.
En los inicios de la colonia, la actividad agropecuaria responde a la subsistencia, pero más tarde, con la cría de cerdos y con cultivos como el tabaco, la yerba mate y los cítricos, se ampliaron las posibilidades de acumulación de capital de los colonos.
Los primeros cultivos en cada chacha, por su rápido desarrollo y el conocimiento que sobre ellos tenían los alemanes, fueron el maíz, el poroto, la mandioca (base de su alimentación) y forraje para los vacunos, cerdos y aves de corral.
La organización del trabajo tenia fuertes rasgos de estacionalidad, marcada principalmente por los ciclos climáticos (invierno, verano, temporadas de sequia, lluvias).
FAMILIA, TRABAJO Y PROSPERIDAD
Si bien las colonias se fueron gestando sobre una base de estructura agraria, con el crecimiento de la población surgen otras actividades u oficios como comerciantes, herreros, carpinteros, albañiles, zapateros, peluqueros, etc. que aumentaban en cantidad y variedad. Las primeras industrias de la zona fueron aserraderos, olerías y fabricas de almidón de mandioca.
Según relatos de pioneros el comienzo de la colonia fue cimentado sobre una fuerte base solidaria, ya que las familias se ayudaban mutuamente.
El trabajo domestico se basaba en la división de género. Así, los varones representaban la fuerza y la contracción al trabajo, encargados de realizar las tareas más duras o peligrosas como el desmonte, arada, construcción de viviendas y galpones.
Las mujeres tenían a su cargo la limpieza de la vivienda, elaboración de comidas, lavado de ropa, cuidado de los niños, la huerta, el jardín, las gallinas y el ordeñe, entre muchas otras cosas.
Una característica común en las familias de origen alemán-brasilero, era la austeridad en su manera de vivir, que se manifestaba en toda su organización domestica: nada se desperdiciaba, se valoraba el esfuerzo invertido en el logro de las propiedades, y se anhelaba el progreso económico considerado como fruto del ahorro y de la disciplina en el trabajo
Podemos, sin duda, sentirnos herederos de una idiosincrasia de íntimo apego espiritual de incondicional empeño y dignidad laboral, cuando aun hoy respiramos el temprano ajetreo de una ciudad con pulso de progreso, de solidaridad y de unión familiar.